Asesórate y ahorra energía y dinero

En cualquier empresa se lleva gestión de almacén, de ventas, de administración, etc. Se consigue con ello tener controladas las distintas facetas y poder tomar decisiones de forma acertada. ¿Por qué no hacer una gestión también del consumo energético?

La gestión energética es una herramienta de planificación y seguimiento de medidas de control y ahorro del consumo de la energía. Muchas PYME ya han empezado a mejorar su gestión energética, un 56% han optimizado su tarifa eléctrica, un 19% han contratado otras empresas para hacerles una auditoría energética y el 14% de las PYMES españolas disponen de alguna herramienta informática para controlar los consumos de energía, según datos de la séptima edición de los índices de Eficiencia Energética en las PYMES, publicados en 2013 por Gas Natural Fenosa.

Aún así, queda muchísimo por hacer. Si trasladamos los resultados del Índice de Eficiencia Energética a términos de ahorro, el estudio refleja que las pequeñas y medianas empresas españolas pueden ahorrar una media del 16,1% de la energía que consumen.

Si utilizas menos... ¿por qué pagas y contratas más?

Puede que la tarifa que tienes no sea la más adecuada. Si es así estas regalando dinero a una gran compañía comercializadora de energía. La reforma del sector eléctrico hace que nuestra factura de la electricidad siga subiendo, y aunque gastes menos luz seguirás pagando más. Pero hay algo que podemos hacer para evitar pagar más y ahorrar todos los meses en nuestro recibo de la luz: bajar la potencia contratada y/o cambiar de comercializadora. La potencia que tenemos contratada en España entre todos los consumidores es 1/3 mayor que la que hay realmente instalada para producir energía. La potencia que contrates es decisión tuya y no de la compañía eléctrica comercializadora, por eso si decides bajártela están obligados a hacerlo.

Del mismo modo, durante la producción de calor o de electricidad, muchos aparatos consumen más energía de la que realmente aprovechan para su funcionamiento. Esta energía es desperdiciada pero aparece en la factura. Para evitar un recargo por Energía Reactiva, puedes compensarla instalándote una batería automática de condensadores que amortizarás en pocos meses.

No te quedes frío cuando llegue la factura

Los equipos de calefacción y refrigeración son los que más consumen: suponen más de un 50% de la energía que gastas a lo largo de un año. Por cada grado de más que se baje o se suba, el gasto de energía se incrementa entre un 8% y un 10%. Es muy importante ajustar bien la temperatura para que no se malgaste energía. Es recomendable utilizar termostatos y tener una temperatura no superior a los 25 grados en verano y a los 22 grados en invierno. En cuánto a la iluminación, siempre que se pueda intenta sacar el máximo partido a la luz natural, conseguiremos un ambiente de trabajo más agradable y mejoraremos la sensación de bienestar de los empleados. Si sois olvidadizos, utilizar detectores de presencia o interruptores horarios para que las luces se apaguen automáticamente. Colocar reguladores de intensidad luminosa de tipo electrónico, ahorrará energía. Limpiar las lámparas y las pantallas, aumentará la luminosidad del espacio. Si aun así quieres utilizar luces, la mejor alternativa es utilizar LEDs, el proyecto http://www.premiumlight.eu/index.php?page=spain te ayudará a decidir cuál utilizar.

Energy Star: garantía de eficiencia

A la hora de adquirir fotocopiadoras, impresoras e incluso ordenadores, es importante escoger aquellos que sean de alta eficiencia energética. Llevan el sello Energy Star y consumen menos energía. La ventaja es que pasado un tiempo sin usarse pasan a estado de reposo donde consumen un 15% de la energía en estado normal. Los ordenadores portátiles gastan menos que los de sobremesa. Tienen pantallas de cristal líquido que consumen entre un 50% y un 70% menos que los de tubo catódico. Para una media de ocho horas de trabajo, el ahorro de un portátil frente a un ordenador de sobremesa tradicional puede alcanzar los 100 kW al año. Por otro lado, configurando adecuadamente el estado de reposo de los aparatos se puede ahorrar hasta un 50% de energía. Se pueden lograr ahorros de entre un 10% y un 20% de energía con un uso adecuado por parte de los empleados.


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