6 medidas sin coste para ahorrar energía en PYMES

En España el 99,8% de las empresas son PYMES, pequeñas y medianas empresas que dan trabajo a unos 8,5 millones de personas. Las grandes empresas acostumbran a tener ya algún gestor energético, pero se estima que las PYMES podrían ahorrar de media alrededor del 17% de la energía que consumen.

Así pues, la eficiencia energética puede ser una herramienta muy interesante para reducir los costes estructurales de uno de los sectores más vulnerables a las subidas de precio de la energía.

 

La eficiencia energética no es solo una cuestión tecnológica, gran parte del ahorro se puede conseguir con un cambio de hábitos de los trabajadores o con medidas de bajo coste. Por otro lado, si se optimizan la potencia y los servicios contratados, se puede generar un ahorro de dinero que puede servir para invertir en medidas de eficiencia energética de mayor impacto, creando así un efecto bola de nieve que permitirá mejorar sustancialmente la eficiencia energética de la empresa a corto, medio y largo plazo. El ahorro generado con este tipo de medidas puede ayudar también a aumentar su competitividad en el mercado.

 

Algunas de estas medidas que se pueden adoptar son:

 

1. Monitorizar la energía que se consume:

el primer paso para ahorrar energía es conocer cuál es la distribución de consumos en la empresa, saber dónde se está consumiendo. Para tener una idea general de la distribución de consumos por sectores se puede consultar este informe de la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética, dónde se detallan también algunas medidas que se pueden implementar, su coste, el ahorro generado, y el retorno de la inversión. Pero como cada caso es diferente, es importante hacer un inventario de los puntos de consumo en cada sala (bombillas, ordenadores, impresoras, etc.) para conocer donde hay más potencial de ahorro. También hay que controlar lo que se consume a través de las facturas, y observar tendencias: en qué épocas del año se consume más o, si se instala un monitor energético, incluso en qué horas del día y la noche. Esto último es muy útil para detectar consumos fantasma o standby, muy habituales en edificios de oficinas utilizados por varia gente durante el día.

 

2. Iluminación eficiente:

no hay que olvidar las luces encendidas cuando no se están utilizando y, cuando se tengan que cambiar, vale la pena comprar bombillas LED o de bajo consumo. Son más caras, pero su vida útil es mucho más larga, y actualmente hay gran variedad de tipos, temperaturas de color, etc.

 

3. Aislar el edificio:

además de ahorrar energía, el aislamiento contribuirá a tener un mejor confort. Las ventanas es uno de los principales sitios por donde se escapa calor, y existen materiales de bajo coste para aislarlos del exterior. En los cierres de las ventanas se pueden colocar burletes, y también existen capas aislantes de plástico que hacen un efecto de doble cristal. No hay que olvidar que, para asegurar la salud de los trabajadores, todos los edificios necesitan una ventilación adecuada. La falta de aire fresco y de circulación de aire puede provocar adormecimiento, así que hay que ventilar de vez en cuando las habitaciones.

 

4. Regular la temperatura de la climatización:

aumentar la calefacción 1º C representa un 7% más de consumo energético en la calefacción. En invierno, se considera que entre 19 y 21 ºC es una temperatura adecuada para todas las personas. La sensación de frio o calor tiene mucho de subjetivo, de modo que es útil colocar termómetros para saber exactamente a qué temperatura está cada habitación y valorar de forma objetiva si la sala se encuentra a una temperatura adecuada. En verano, antes de poner en marcha el aire acondicionado, se puede utilizar la ventilación cruzada y elementos pasivos que eviten la entrada de la radiación solar (toldos, cortinas).

 

5. Optimizar la energía de los aparatos informáticos:

aparte de configurar los ordenadores para que se pongan en modo ahorro después de unos minutos sin uso, recordar que si hay que ausentarse del puesto de trabajo más de 10 minutos vale la pena apagar la pantalla, y para más de 1 hora, apagar el ordenador. Hay que evitar dejarse los servidores, impresoras, scanner y demás encendidos durante la noche.

 

6. Poner programadores en las máquinas de vending:

las máquinas de vending gastan mucha energía y hay muchas horas en las que están sin uso pero siguen encendidas (normalmente durante la noche). Si no requieren de refrigeración, se puede ahorrar mucha energía poniendo un temporizador que las encienda y apague según las horas de ocupación del edificio.